Desaparecemos en la red.
Pasamos semanas, años aquí.
Pero no queremos volver
al mundo de la melancolía y la ira.
Cambiamos nuestras vidas
por un mundo de ilusiones y engaños.
El bien y el mal son como el polvo
y vagamos entre la niebla.
Las pantallas de nuestros teléfonos
reemplazarán a las personas vivas por nosotros.
No se hay más conversaciones,
no se necesitan más ideas ilusorias.
Estamos construyendo una nueva era
y no podemos dar marcha atrás.
Les escribo en estas líneas
sobre lo terrible que es este camino.
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