
Con los años, los rasgos se refractan
, ¡y el espejo se vuelve repulsivo!
Mirarse en él ya no es placentero;
la belleza ya no se encuentra allí.
Pero el brillo de los ojos sigue siendo igual de intenso
, y somos capaces de un gran amor...
¿Por qué Dios nos dio tal tormento,
que el cuerpo se niega a escucharnos?
Y esta incomodidad siempre oprime,
trae tristeza... ¡Odiamos el cuerpo!
El alma quiere escapar de él,
aún tiene ganas de para volar.
Pero no hay escapatoria del cuerpo...
Nadie evita envejecer...
Y solo el alma sabe perfectamente
cuán temblorosa y joven es...
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